domingo, 29 de septiembre de 2013

Praga: Romance en Bohemia......

Praga es una de las ciudades más románticas del mundo. Siendo la capital de la república Checa y patrimonio de la humanidad, ella descansa serena en las riberas del río Moldavia, albergando a un millón doscientos mil almas pacientes, desde su fundación hace miles de años. Por esto seguramente Mozart, Beethoven, Apollinaire, Tchaikovskij, Dostojevskij y Rodin amaban Praga y se inspiraron respirando su aire sensible, para afirmar su genio creativo y legarnos tantas muestras de arte.
Al llegar visita primero el Ayuntamiento de Praga, que es un bello edificio gótico construido en el año de 1.338. Siéntate en un café de la plaza y espera la hora en punto, para deleitarte con un espectáculo mecánico de las figuras de los doce apóstoles, saliendo de la torre para desfilar por turnos mientras anuncian el tiempo. Luego camina por todo el centro de Praga, y entra en las pequeñas tiendas para comprar recuerdos de piedras de granate “sangre de pichón”, que son mundialmente célebres por su espléndido color rojo intenso. Las piedras de ámbar también son increíblemente bellas en Praga, y se venden a un precio muy correcto. Luego toma un taxi del hotel para visitar el Castillo de Praga. El Castillo de Praga no es un simple castillo, sino un enorme complejo de construcciones que tienen más de mil años vigilando la vida de la ciudad, desde lo alto de una colina alegre y brillante. Originalmente se construyó como residencia de los reyes checos, pero después fue creciendo a través de los años. La vista desde aquí es preciosa, las callecitas encantadoras, la catedral de San Vito es impresionante, y la torre de la pólvora es una bella muestra del arte gótico. Todavía funciona en uno de los edificios del complejo, el despacho del presidente de la república Checa.
Yo me entretuve toda una tarde visitando el Palacio Real, la basílica de San Jorge y paseando por la callejuela del oro, donde vivió Franz Kafka. Luego bajé por una suave escalinata hacia el río Moldavia, y obtuve una vista espectacular sobre el “Puente de Carlos”, el puente más célebre de Praga. A un costado del puente, al borde del río, hay un barrio con unas tienditas que parecen sacadas de un cuento de hadas. Allí compramos unos delicados títeres antiguos, para llevar de recuerdo a nuestras hijas. Antes de salir de este barrio, no dejes de visitar al milagroso Niño Jesús de Praga, que vino de España en 1.556 y se exhibe en la iglesia de María de La Victoria, junto al monasterio de las carmelitas. Este niño Jesús tiene unos cincuenta vestidos, pero el más hermoso está hecho con manto de piel de armiño, y se exhibe el primer domingo después de la Pascua. Desde allí caminé al Puente de Carlos, construido en el año de 1.342 por Carlos IV, luego de la destrucción del puente Judith por una inundación. Este puente es un símbolo de Praga. Sus 30 esculturas de Santos en ambos bordes del puente, lo hacen único en el mundo. Las dos torres que marcan el puente a la entrada y a la salida, son sencillamente espectaculares. Observar el río Moldavia desde aquí y pastorear el tiempo, mientras los turistas caminan lentos por el puente, es una de las delicias de Praga. Regresé cansado y feliz a mi hotel, y luego de una ducha revitalizadora, me fui a cenar en el restaurante Sarah Bernhardt del Hotel Pariz. La decoración Art Nouveau es fabulosa y la comida sensacional. Te sentirás como protagonista de un filme romántico de principios del siglo pasado. Te fascinará venir con tu pareja a Praga, una de las tres ciudades más románticas del mundo. COMO LLEGAR: Yo volé en Air France, www.airfrance.com, y me fue de maravilla. Hice escala en París y luego seguí a Praga. DONDE ALOJARSE: El hotel Paris, www.hotel-paris.cz, es un icono del Art Nouveau desde 1904, en todo el centro de la ciudad. Me encantó ese hotel. DONDE COMER: El restaurant Sara Bernhardt es una de esas joyas de Praga, que distinguen a esta mágica ciudad de cualquier otra capital del mundo. Esta en el lobby del hotel Paris. No te pierdas Los Viajes de Montenegro radio, que se transmiten los sábados a las 4:00pm por Pacífica 90.7fm.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Sao Paulo y Río de Janeiro son ciudades fabulosas

Brasil es un enorme y bello país tropical, con una característica que lo distingue de todas las demás naciones de la tierra; la actitud de su gente. Las vastas diferencias raciales, culturales, religiosas, territoriales y sociales se esfuman como por arte de magia, ante un hecho social decisivo que constituye la simpatía congénita del brasileño. Con tantas diferencias que parecieran insalvables, los brasileños tienen una marca de nacimiento común que es su sonrisa indeleble. Ese detalle que pareciera banal, hace que cualquier viaje a Brasil sea una experiencia gratificante. Imposible regresar del Brasil sin varios amigos adicionales en nuestros Facebook, nuestras almas y en nuestros recuerdos.
Mi último viaje a Brasil comenzó por la ciudad de Sao Paulo, que es impresionante. Gente bella, alegre y amable en todos lados. Al dejar nuestras maletas en el hotel nos fuimos al Museo de la Lengua Portuguesa, que me pareció único en el mundo. Luego fuimos a la Pinacoteca, www.pinacoteca.org.br, ubicado en un edificio precioso que era el antiguo liceo de artes y oficios de la ciudad. Entre obras de Rodin y cuadros de autores brasileños, nos asombramos con este museo de arte más antiguo de Sao Paulo.
Después de hacer una alto para almorzar en una churrasquería deliciosa, conversando con los brasileños fuimos descubriendo palabras portuguesas divertidas y comenzamos a compenetrarnos con esa complicidad ingenua, que tanto ayuda al espíritu en los viajes. Visitamos el Museo del Fútbol, www.museudofutebol.org.br, que nos encantó y cerramos la noche cenando en un restaurante muy lujoso llamado Terraco Italia, en lo alto de una torre con la mejor vista sobre Sao Paulo. Entre las fotografías para el recuerdo y la placa en la pared que certificaba la visita de la Reina Elizabeth de Inglaterra a este establecimiento, la felicidad brasileña se nos contagió a través de la sensual palabra portuguesa “gostoso”, que traducía nuestra dicha casi infantil por estar en esta vibrante ciudad.
El día siguiente recorrimos el barrio japonés, el Museo de Bellas Artes, el Mercado Municipal y todo lo que uno puede hacer en unos pocos días en esa bella ciudad. El tiempo pasó más rápido de la cuenta y tuvimos que embarcar para Río de Janeiro, que les confieso es una de mis ciudades preferidas en el mundo; de esas que uno escogería para vivir el resto de sus días. Al llegar nos fuimos del aeropuerto directo a Copacabana, que con sus casi 4 Km de longitud y arena fina es sin duda su playa más famosa de Río. Copacabana es la cara de la ciudad, dónde se encuentra la mayor concentración turística y hotelera de Río.
Justo al lado de Copacabana queda Ipanema, que es una playa preciosa con más de 2 kilómetros de arena fina. Tiene zonas definidas, áreas donde se agrupan familias, deportistas (jugadores de fútbol de arena, voleibol, surfistas), artistas, etc. La zona de Ipanema es más costosa que Copacabana y alberga mejores restaurantes y hoteles. Luego seguimos a la playa Leblon, que es el área más distinguida y costosa de todo Río de Janeiro. Al final de Leblon se tiene una bella vista del Morro Dois Irmaos, uno de los morros característicos de Río, llamado así porque está coronado por dos picos muy similares. Si buscan exclusividad y más tranquilidad Leblon es el sitio. Pero no se puede hablar de Río de Janeiro sin mencionar al Cristo Redentor, que es la estatua más impresionante y emblemática de todo el país. Tiene 38 metros de altura y está situada en la cumbre del Morro del Corcovado. La estatua es la imagen del Brasil en todo el mundo. Para llegar al Cristo, se sube a través de un tren que pasa por un hermoso bosque tropical y al llegar se obtienen las mejores vistas sobre Río. Otra visita obligada es el Morro de Pan de Azúcar, situado en un lugar estratégico de Río de Janeiro, muy cerca de la ensenada de Botafogo y de la Bahía de Guanabara. Al Morro se accede a través de un teleférico, construido por el ingeniero brasilero Augusto Ferreira Ramos, inaugurado en el año de 1912. Éste fue el primer teleférico instalado en Brasil y el tercero en el mundo. Sao Paulo y Río de Janeiro son ciudades fascinantes que están listas para recibir a los asistentes al Mundial de Futbol y bien vale la pena visitar en cualquier época, por algo reciben millones de turistas al año. Este viaje fue encantador, y quedará para siempre en la colección de momentos bellos de nuestra vida. COMO LLEGAR: Fuimos a Sao Paulo y a Río con TAM Airlines, www.tam.com.br, teléfono: 0-800-100.85.86, que vuela diariamente desde Maiquetía. Servicio excelente, puntualidad impecable, aviones cómodos y personal amable. El vuelo dura 5 horas y media. Como TAM pertenece al grupo Star Alliance, las millas se acumulan con muchas líneas aéreas mundiales. DÓNDE ALOJARSE: En Sao Paulo nos alojamos en el hotel Bourbon Convention Ibirapuera, www.bourbon.com.br, muy bien ubicado enfrente a un centro comercial enorme. Ideal para negocios, el complejo posee más de 600 habitaciones y muchos salones para reuniones. Sin lujos ni pretensiones, el hotel llenó nuestras expectativas y lo recomendamos. En Río de Janeiro utilizamos el Hotel Marina Palace, al frente de la Playa de Leblón y al lado de la playa de Ipanema. Súper bien situado con un servicio correcto, y precios manejables. www.hoteismarina.com.br. DONDE COMER: Carnes de primera en la churrasquería “Fogo de Chao”, www.fogodechao.com.br, Las mejores pastas en el ambiente más romántico de Sao Paulo, en alguno de los seis restaurantes de la Familia Mancini, www.waltermancini.com.br, que están en una calle preciosa y muy animada, uno al lado del otro. La tradición indica que los sábados en Brasil se almuerza Feijoada en la familia. Fuimos al restaurante “Bolinha”, www.bolinha.com.br, a probar el famoso plato brasileño y nos encantó a todos. DONDE COMPRAR: Los sábados en Sao Paulo hay que ir al mercado de la Plaza Benedito Calixto, porque es precioso, pequeño y venden antigüedades de todo tipo al aire libre. La calle Oscar Freire está llena de boutiques de moda, cafés y galerías de arte. Es un lugar ideal para ver y ser visto; gente bella y snob saludándose como si lo hubieran ensayado, lujo y glamour en cada esquina. En el barrio japonés de Liberdade venden todo tipo de baratijas orientales, y los domingos hay un mercado libre con tarantines de comida y recuerdos. La calle 25 de marzo es el lugar más popular de compras en Sao Paulo. Dicen que es peligroso, pero yo vi policías en cada esquina, por lo que no sentí ningún peligro. Venden ropa muy barata, disfraces, zapatos y artículos de todo tipo. El Centro Comercial Iguatemi en Jardim Paulistano es lujosísimo; la joyería Tiffany & Co recibe a los asistentes en la fachada, pero adentro están las boutiques de Chanel, Bulgari, D & G, Lacoste, Vuitton y muchas otras que revelan el enorme mercado del lujo que hay en Sao Paulo. DONDE RESERVAR: En tu agencia de viajes de confianza o en la línea aérea y hotel que escogiste. NO OLVIDES: Tener la vacuna de la fiebre amarilla al día, por si acaso te la piden. En Sao Paulo visitar el Museo de la Lengua Portuguesa en la Estación de la Luz, www.museudalinguaportuguesa.org.br, es novedoso y realmente espectacular. Comer sándwiches de mortadela y pasteles de bacalao, que son los platos populares en el Mercado Municipal de Sao Paulo, que está en un edificio espectacular.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Los Roques: Paraíso caribeño en Venezuela

Me encanta ir al archipiélago de Los Roques, porque es uno de esos paraísos que diferencian a Venezuela de todos los demás países que existen sobre la tierra. Es que en Los Roques se consigue la naturaleza en su estado más puro, y las playas más bellas que uno pueda soñar; arenas blancas como la nieve y aguas tranquilas con tantas tonalidades del color azul, que parecen de mentira. F Los Roques fueron declarados Parque Nacional el 9 de agosto de 1972, para conmemorar los 100 años del primer Parque nacional del mundo: Yellowstone, en los Estados Unidos. El parque tiene unas 221.120 hectáreas compuestas de aguas cristalinas y más de 300 cayos, islotes, arrecifes coralinos y bancos de arena, que están considerados como el único atolón en el Océano Atlántico por estar distribuidos en forma de anillo, alrededor de una gran laguna central de aguas poco profundas y casi transparentes. En las posadas y los cafés de El Gran Roque, la isla más importante del archipiélago, se escucha hablar italiano e inglés, mezclado con alemán y español. Por eso la célebre revista norteamericana de turismo “Conde Nast Traveler”, ha bautizado a Los Roques como la nueva torre de Babel.
Los Roques es ideal para no hacer nada, tumbarte en la playa todo el día y leerte un buen libro. Pero si quieres acción, entonces puedes hacer submarinismo diurno y nocturno, pesca de Macabí, practicar windsurf, snorkeling, remar en kayak o caminar hacia el Faro Holandés. Al finalizar el día, te sentirás como regresando de un cuento fantástico, en el cual el protagonista fuiste tú. No vas a olvidar esos momentos nunca. Cada día es más fácil conocer Los Roques, porque en baja temporada siempre hay ofertas. No permitas que te cuenten cómo son estos cayos, ven con tu pareja y verás lo que te has perdido todos estos años. La vida es bella, disfrútala con delicadeza y romanticismo en Los Roques.
COMO LLEGAR: La Línea Turística Aerotuy (LTA), teléfono (0212)212.31.10, www.tuy.com, tiene más de 20 años volando diariamente a Los Roques con unos aviones muy buenos. El vuelo toma un tiempo de 30 minutos, desde Maiquetía. DONDE ALOJARSE: En Los Roques hay casi 50 posadas, todas son bastante buenas y tratan de ofrecer un servicio honesto, cálido y familiar. Yo la última vez que fui me alojé en la posada Vistalmar, de Aerotuy y quedé muy, pero muy satisfecho. Está ubicada frente a la playa al lado del muelle de El gran Roque. Todas las habitaciones tienen aire acondicionado y la que me asignaron fue la número 1, que estaba a metros del agua. Casi podía tocar el mar desde mi ventana. Aerotuy ofrece un tour de un día que incluye pasaje aéreo desde Maiquetía, paseo en Catamarán y almuerzo, también un tour de 2 días incluyendo pasaje aéreo, alojamiento, todas las comidas y el paseo en Catamarán. ACTIVIDADES: Si existe un lugar en el mundo ideal para practicar buceo es Los Roques. Hazlo con la escuela Ecobuzos, teléfono (0414)791.93.80, www.ecobuzos.com. También puedes iniciarte en la pesca de macabí o pez ratón con Cristóbal Yrazabal, que es el venezolano que más sabe de estas técnicas, y mejor organiza los viajes de pesca deportiva. Su compañía se llama Sight Cast y tiene una página Web: www.sightcast.org. Llámalo al (0414)239.13.28 que con él vas a aprender. Otra excelente opción es practicar Kite y windsurf en Francisquí con la compañía Vela Wind Surf. Lláma al (0414)225.28.04, para que disfrutes de los mejores vientos de Los Roques. NO OLVIDES: Visitar Cayo de Agua, que es el único sitio que tiene agua dulce en el archipiélago. Los indios arahuacos se proveían de agua dulce aquí hace más de mil años, cuando venían a cazar botutos. Lleva mucho protector solar y úntatelo hasta en los pies; el sol en Los Roques es más brillante que en cualquier lado. También llévate un buen libro, como Rating, de Alberto Barrera Tyszka, para que te diviertas con las situaciones de un joven guionista de la televisión venezolana. En temporada, comete una langosta en la Casa de Polito, en isla Agustín. Es la casa de un pescador donde preparan la comida más fresca del mar. Teléfono: (0414)366.89.84 Los Viajes de Montenegro radio se transmiten los sábados a las 4:00pm por Pacífica 90.7fm, www.pacifica.fm.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Machu Picchu, un viaje a civilizaciones extraordinarias

Machu Picchu es una ciudad perdida en el medio de la selva peruana, en el departamento del Cusco, construida en la ladera de una montaña prácticamente inaccesible. Se cree que en el siglo XV de nuestra era, a casi 2.500 metros de altura, el inca Huiracocha mandó a edificar un complejo religioso cercano al río Picchu, que luego el monarca Pachacutéc disfrutó y le agregó un gran esplendor con su presencia. Terrazas para sembradíos, templos y construcciones civiles fueron pobladas por una élite incaica, que se calcula en 1.000 personas.
A la caída del imperio autóctono y al perder su solemnidad, la ciudad fue abandonada y luego olvidada por los conquistadores españoles, que vinieron a la región del Cusco buscando oro. Exploradores italianos, franceses, alemanes y peruanos visitaron las ruinas de Machu Picchu en varias oportunidades durante el siglo XIX, pero sólo en 1913 el norteamericano Hiram Bingham, profesor de la universidad de Yale, dio a conocer al mundo con gran pompa en un artículo para la revista National Geographic, la existencia de este santuario histórico.
Mi viaje a Machu Picchu comenzó con gran emoción de madrugada, cuando salí de mi hotel en Cusco, para montarme en un autobús y luego en un tren panorámico, hasta llegar al pueblo de Aguas Calientes. Al bajar del tren pasamos por un mercado artesanal muy interesante, y nos montamos en otro autobús para llegar a la ciudad sagrada. Un excelente guía llamado David dirigió nuestros pasos a través de las ruinas con devoción, conocimiento y maestría.
Machu Picchu tiene un área de 530 metros de largo por 200 de ancho, en el tope de una montaña, con 172 edificaciones esparcidas por las laderas. Hay una zona agrícola, con muchas terrazas de cultivo que se conservan impecables, y otra zona urbana donde vivía la gente. Muros de piedra, escalinatas, andenes, plazas, fosos y drenajes dividen las zonas en laberintos incomprensibles, que representan un alarde tecnológico y arquitectónico del imperio inca. Este monumento que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1983 y Maravilla del Mundo en 2007, me dejó sin aliento cuando lo observé por primera vez desde lo alto de un mirador. Mis ojos no podían dejar de ver con asombro la imagen de estas reliquias, que tantas veces había observado en fotografías y tantos deseos de visitar me habían inspirado. Después de las explicaciones de rigor y preparar las tomas típicas con la familia con las ruinas en el fondo, nos dedicamos durante horas a recorrer cada uno de los rincones de este impresionante lugar; por donde bajaba el agua desde los manantiales, de donde sacaban las rocas, cómo accedían a las escarpadas laderas y otras preguntas maravillaban nuestras mentes. Al final quedamos tan complacidos por haber venido a Machu Picchu, que sentimos el enorme placer de tachar en nuestra lista de destinos turísticos, otro lugar que debíamos conocer antes de morir. Ven a Machu Picchu apenas esta vida te lo permita, para que sientas ese mismo placer que sentí yo al regresar. COMO LLEGAR: Por avión hay que ir desde Caracas a Lima y luego a Cusco, donde uno debe dormir un día. A mí me fue muy bien en este viaje con la línea TACA, www.taca.com. Al día siguiente deben tomar el autobús del tour en Cusco, para llegar en una hora y veinte minutos a la estación de tren de Ollantaytambo. El tren panorámico tarda una hora y media desde Ollantaytambo hasta el pueblo de Aguas Calientes. Allí uno toma otro autobús, que lo sube hasta el santuario histórico en quince minutos. DONDE ALOJARSE: El único hotel en el santuario histórico de Machu Picchu es el Sactuary Lodge, www.sanctuarylodgehotel.com.pe, que es todo un lujo ecológico. Está manejado por la prestigiosa firma de turismo Orient Express, que también ofrece travesías de lujo en el tren hasta Aguas Calientes. DONDE COMER: Come en el hotel, no hay otras alternativas en el santuario. En Aguas Calientes si hay varios restaurantes, todos regulares. NO OLVIDES: Mayo y junio son los mejores meses para visitar Machu Picchu. No llueve casi y las nubes se retiran, abriendo la vista hasta las cumbres nevadas de los alrededores. Lleva protector solar, sombrero y paraguas por si llueve. Unos chocolates en la mochila te ayudarán a mitigar el hambre durante el recorrido de las ruinas. Los Viajes de Montenegro radio se transmite los sábados a las 4:00pm por Pacífica 90.7fm.

viernes, 23 de agosto de 2013

Barinas: Historia y llano en un sólo lugar.

Barinas es un estado interesantísimo, con mucha historia, gente amable, ríos, llanos, flora, fauna y montañas dispuestos en una forma armoniosa dentro de un territorio de 35.200 kilómetros cuadrados. La capital, Barinas, fue fundada el 30 de junio de 1.577 por Juan Andrés Varela, y su nombre proviene de un vocablo indígena que significa viento. Centro de comercio centenario, llegó a ser la segunda ciudad más importante de Venezuela, en la época de la colonia. Tanto así que, aun estando muy lejos del mar, la ciudad fue asediada por piratas que remontaban el río Orinoco en búsqueda del tabaco, ganado y cacao que este territorio producía.
Mi último viaje a Barinas comenzó con un recorrido encantador por el casco histórico de la capital, partiendo de una Plaza Bolívar muy grande y hermosa. Comenzamos por la casa de la cultura de Barinas, donde fuimos testigos de unas fascinantes lecciones de joropo para niños. Seguimos y visitamos la Catedral de Barinas, construida entre los años 1.770 y 1.780, en honor de Nuestra Señora del Pilar. Al salir de la Catedral, nos fuimos al otro extremo de la plaza Bolívar para curiosear el Palacio del Marqués, enorme casona colonial. Con la independencia de Venezuela se acabó la nobleza, pero aquí vivía un Marqués muy rico: José Ignacio del Pumar, Marqués de Masparro y Boconó, y gobernador de Barinas.
Caminamos un par de cuadras más y llegamos al museo Alberto Arvelo Torrealba; otra vieja casona colonial que perteneció a Manuel Antonio Pulido. Aquí este caballero ofreció en el año 1.813 un baile en honor a Simón Bolívar, y para la ocasión hicieron un desfile con 1.000 caballos, que luego el Marqués de Boconó regaló al Libertador como ayuda para la independencia. En Barinas también vivió el poeta revolucionario y médico llanero nacido en Calabozo Francisco Lazo Martí, cuya obra cumbre “Silva Criolla” es considerada una pieza importantísima de la literatura venezolana. En las cercanías de todos estos lugares históricos, a sólo 22 kilómetros de la ciudad, esta una posada bella llamada Hato El Cristero, donde hicimos faenas llaneras, vimos cocodrilos, osos palmeros, venados y guacamayas, ordeñamos vacas, paseamos por lagunas llenas de chiguires y babas, observamos mochuelos y montamos caballo durante horas por unas pampas y lagunas llaneras preciosas. Después de ese día tan intenso e imborrable, al llegar de vuelta a la posada tomamos un buen baño y nos leímos unas páginas del hipnótico libro de Eduardo Sánchez Rugeles “Blue Label - Etiqueta Azul”. En esta obra este premio Iberoamericano de Literatura Arturo Uslar Pietri 2010, narra en una forma violenta y sensible a la vez, la compleja vida de una adolescente del este de Caracas. No podía separar mis ojos de las páginas del libro, pero todos me esperaban en el comedor de la posada para compartir un banquete con la mejor cena llanera que nadie pudiera imaginar.
Por todo esto Barinas es un lugar delicioso para zambullirse en la naturaleza llanera y en la historia de nuestro país. No pierdas la oportunidad de ir a Barinas apenas esta vida tan intensa te abra un paréntesis, que estoy seguro volverás feliz a tus faenas habituales.
COMO LLEGAR: La ciudad de Barinas se encuentra por carretera a 525 kilómetros de Caracas, a 264 kilómetros de Barquisimeto y 458 kilómetros de Maracaibo. Por avión Conviasa, teléfono: 0-500-26.68.42.72, www.conviasa.aero, Avior, teléfono: (0212) 955.38.11, www.avior.com.ve. y Rutaca, teléfono: 0501-788.22.21, www.rutaca.com.ve, ofrecen vuelos desde Maiquetía hacia la ciudad de Barinas DONDE ALOJARSE: Una tremenda opción es el Hato Cristero, de la familia Concha y pertenece al Circuito de la Excelencia. Son 15 habitaciones, una piscina relajante y jardines hermosos. Kilómetro 22 de la carretera Barinas - San Silvestre, Barinas, estado Barinas. Teléfono: (0273) 223.50.60, www.circuitodelaexcelencia.com. DONDE COMER: En la posada Hato El Cristero comes divino la cocina típica llanera. NO OLVIDES: Llevarte un buen libro para que leas en Barinas, como “Blue Label – Etiqueta Azul” de Eduardo Sánchez Rugeles, para que comprendas mucho más a las adolescentes de hoy en día. Los Viajes de Montenegro radio se transmite los sábados a las 4:00pm por Pacífica 90.7fm.

domingo, 11 de agosto de 2013

Cusco, encanto colonial en los Andes peruanos.

Pocas ciudades que conozco poseen ese encanto colonial tan ingenuo y puro, como el que encontré en esta capital histórica del Perú. Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 1983, fue centro vital del Imperio Inca y se considera la ciudad poblada más antigua de América, pues hay indicios de que hace 3.000 años ya estaba habitada.
El 23 de marzo de 1534 el conquistador español Francisco Pizarro refundó al Cusco como una ciudad española, encima del asentamiento incaico. Trazó la Plaza de Armas en el centro del pueblo, levantó la Catedral encima del palacio de Viracocha Inca, conventos, aposentos y todo lo que hacía falta para establecerse para buscar con calma todo el oro y la plata que poseían los incas.
El hecho de estar a 3.399 metros sobre el nivel del mar, hace que sea difícil respirar al caminar o subir escaleras. Para evitar el mal de alturas, recomiendan a los turistas tomar pastillas de sorocho y té de coca. La verdad es que a mí no me hicieron efecto ninguno de los dos remedios, porque la primera noche penetró en mi cerebro un dolor agudo que no terminó sino con el descanso de un sueño profundo.
La temperatura promedio es de 12° centígrados durante las noches y eso exalta y tonifica el alma, para aceptar mejor la avalancha de historia que uno recibe visitando Cusco. Al llegar al aeropuerto fuimos directo a nuestro hotel para dejar las maletas y descansar un par de horas, de manera de aclimatarnos a la altura. La biografía de Charles Dickens escrita por Stefan Zweig nos ayudó a conciliar el sueño mucho más rápido de lo que esperábamos. Al rato nos fuimos a caminar por la Plaza de Armas, que es enorme y preciosa. Entramos en un restaurante llamado “Calle del medio”, a comernos una sopa de gallina que nos recomendaron. No faltaron tiraditos, ceviches y postres sensacionales.
Al terminar recorrimos los monumentos históricos de la ciudad: La Plaza Mayor que es amplia y rodeada de edificios coloniales preciosos, la Catedral, que comenzamos a visitar por la iglesia de la Sagrada Familia y terminamos por la iglesia del Triunfo. Una vez adentro del templo, nos impresionaron los enormes cuadros de la escuela cusqueña de pintura, los altares revestidos de pan de oro y los mobiliarios de plata que pesaban hasta 1.500 kilos, diseñados para llevar las imágenes sagradas en las procesiones.
Al salir seguimos hacia el Convento de Santo Domingo, edificado sobre el palacio de Qorikancha. Éste era el santuario más importante de los incas, dedicado a su dios Sol. Dicen que sus paredes estaban recubiertas de oro. El convento fue edificado en estilo renacentista, y es muy interesante ver cómo las dos civilizaciones chocan entre las rocas milenarias. Terminamos visitando las ruinas de Puca Pucara y la fortaleza de Sacsayhuaman en las afueras de la ciudad, para maravillarnos de nuevo con la arquitectura tan audaz que desarrollaron los incas. Cusco es una ciudad que visitaría mil veces, si esta vida tan bella me regala otras oportunidades. Te recomiendo que la visites apenas puedas. COMO LLEGAR: Volamos con TACA, del grupo Avianca, con aviones nuevos, un servicio correctísimo y saliendo siempre puntual. Se las recomiendo. www.taca.com. DONDE ALOJARSE: Nos hospedamos en el hotel San Agustín El Dorado, muy bien situado en una calle alegre de la ciudad, a cuadras de la Plaza de Armas. Hotel cómodo pero sin encanto. Si vas no pidas las habitaciones que dan hacia la calle, porque son muy ruidosas. Avenida del Sol 395, Cusco. Teléfono: (511) 424.71.02, www.hotelessanagustin.com.pe. DONDE COMER: Calle del Medio. Comida peruana excelente, en un ambiente jovial con servicio insuperable y una hermosa vista sobre la plaza y la Catedral. Calle del Medio 113, Plaza de Armas, Cusco. Teléfono: (084)24.83.40, www.calledelmediorestaurante.com. Chicha. De Gastón Acurio. Cocina cusqueña superior, ambiente refinado y cocina de altísima calidad. El mejor restaurante de Cusco. Calle Plaza Regocijo 261, segundo piso, Cusco. Teléfono: (084)24.05.20 NO OLVIDES: Ya que llegaste hasta Cusco, no puedes dejar de visitar las ruinas de Machu Picchu, pero ese viaje te lo cuento en una próxima entrega.

domingo, 4 de agosto de 2013

Laguna de Tacarigua.....Naturaleza tranquila....

Me encanta ir a la Laguna de Tacarigua en el estado Miranda porque es un lugar mágico, casi olvidado y encantador, que parece sacado de un cuento de aventuras maravillosas. La laguna tiene 30 kilómetros de largo por 6 kilómetros de ancho, y está separada del mar por un istmo muy fino de arena, o “restinga”, que es donde se encuentra una de las playas más interesantes y solitarias de Venezuela. El área tiene unas 39.100 hectáreas y fue decretada parque nacional el 13 de Marzo de 1.974, en los tiempos de Carlos Andrés Pérez, cuando había furor por proteger a todo espacio virgen que valiera la pena.
El nombre de Tacarigua proviene de un vocablo indígena para denominar al árbol de balso, que produce una madera muy liviana usada para hacer maquetas y manualidades: La madera balsa. Confieso que nunca he visto ningún árbol de balso en la laguna, pero si hay miles de manglares rojos, negros, blancos y los mangles botoncillos, que forman islas y túneles intrincados con la forma de sus raíces.
El pueblo de Tacarigua de la Laguna es bien interesante, porque se encuentra en la salida de la laguna hacia el mar Caribe. Hay un lugar se llama “La Boca”, donde las corrientes de la laguna chocan con las olas del mar. En esta constante colisión de flujos acuáticos, los peces se atontan y los pescadores artesanales despliegan sus atarrayas para cosechar los sustentos de sus vidas. El espectáculo es fascinante y siempre provoca tomar una foto, para congelar la maestría con la cual estos pescadores abren sus redes.
El trayecto por la laguna en lancha es todo un espectáculo, donde observarás esa ingeniosa delicadeza con la cual la naturaleza confecciona sus paisajes más bellos; islas de manglares, túneles vegetales, agua abundante y cientos de aves de colores rondando felices en busca de comida. Esta flora y fauna otorgan al parque un sentimiento tan fino y verdadero, que provoca quedarse horas sin hablar observando los juegos del entorno. Nosotros llegamos felices al Tortuga Lodge, con muchas ganas de conectarnos con la realidad propia de estas soledades. Luego de nuestra inevitable siesta y unas cuantas páginas de la biografía de Fedor Dostoyevski, escrita por Stephan Zweig, salimos de nuestra cabaña para disfrutar de esa ancha franja de arena solitaria, con más de 30 kilómetros de largo para caminar.
La sensación de alejarse un rato de todo vestigio de civilización, es divina y mágica. Son momentos breves, pero inevitables, durante los cuales nuestro espíritu se vuelve más sensible y recorre pensamientos delicados. En esos momentos nos damos cuenta que no debemos resignarnos a la tristeza, sino más bien debemos embriagarnos con la naturaleza graciosa, que nos inspira serenidad y humor. Todo esto puedes sentirlo caminando con tu pareja tomados de la mano, por las playas solitarias del Parque Nacional Laguna de Tacarigua, mientras observas los atardeceres más románticos que te puedes imaginar. Inténtalo apenas tengas un tiempo, estoy seguro de que nunca te arrepentirás. COMO LLEGAR: El parque nacional Laguna de Tacarigua queda a sólo 150 kilómetros de Caracas, por la autopista a Oriente hacia Higuerote y luego se toma la vía a hacia Tacarigua de Mamporal, San José y Río Chico, para terminar en el pueblo de Tacarigua de la Laguna, donde comienza el parque. DONDE ALOJARSE: Hay un par de posadas en Tacarigua de la Laguna, pero lo mejor es alojarse en el “Tortuga Lodge”, que antes se llamaba “Club Miami”. Las cabañas son muy cómodas y la churuata gigante a orillas de la playa te va a encantar. Has tus reservaciones en Casa Tropical por el (0212)993.29.39 o www.casatropical.com.ve. DONDE COMER: Pidan lebranche asado en el pueblo, o en Tortuga Lodge. Es el plato del lugar y vale la pena probarlo mil veces. NO OLVIDES: Traer mucho protector solar, repelente para insectos, unos lentes protectores de sol e hidratarte cada vez que puedas, para que disfrutes la naturaleza virgen, pero en toda comodidad.