lunes, 2 de junio de 2014
Chichiriviche de la costa es serenidad y buceo.
Uno de los pueblos más interesantes del estado Vargas es Chichiriviche de la costa. Ya desde la carretera a medida que uno se acerca, se va sintiendo la aventura que nos espera en esta tranquila bahía que ha sido por muchos años el paraíso de los buceadores.
Unas curvas antes de llegar, cuando comienza la bajada al pueblo, hay una vista espectacular que permite apreciar la belleza de la naturaleza en Chichiriviche. Es el sitio ideal para tomar fotos, para contemplar atardeceres y darse cuenta de la extensión de la bahía.
En nuestro último viaje llegamos temprano en la mañana y fuimos a recorrer este pueblo; bordeando el río El Limón llegamos al centro poblado alejado de la costa. Los manantiales de la zona proveen unas aguas termales excelentes para mejorar el cuerpo. Hay una hermosa iglesia, casitas tiernas y típicas, pobladores lavando en las grandes piedras del río y una vegetación muy frondosa que recuerda sus orígenes de hacienda cacaotera.
Después nos dirigimos a la costa y nos encontramos con los profesionales de la escuela de buceo “Scubatech”, teléfono (0212) 942.19.80, quienes amablemente nos prestaron el equipo y nos guiaron en una sumergida corta y deliciosa. Abajo del agua vimos caballitos del mar que parecían suspendidos por un hilo, peces de miles de colores, arrecifes espectaculares. No llegamos al famoso Cristo de Chichiriviche, sumergido a unos 20 metros de profundidad en el año 1993, porque el tiempo y la pericia no nos ayudaron a bajar tan hondo.
Al final de esta inolvidable experiencia nos fuimos a nuestra posada a tomar una ducha revitalizadora. Descansamos y leímos unas páginas del libro que habíamos llevado, para terminar cenando divino en la posada.
Chichiriviche de la costa es un lugar ideal para pasar unos días felices, queriendo más este bello país que Dios nos presto para cuidarlo.
NO TE OLVIDES:
Visitar las cuevas de Petaquire, a unos 20 minutos pasando el pueblo, en una bahía de piedras muy interesante. También vale la pena mil veces ir al pozo con su cascada en el río San Mateo. En la posada donde te alojes, te indicarán cómo llegar y hasta te pueden conseguir un guía.
UN PLATO:
En la carretera hacia Chichiriviche, en el sector Las Salinas, hay un restaurante fabuloso al borde del mar, se llama Piarina. Aquí la familia Balic trabaja desde hace más de cincuenta años, para que disfrutes los mejores productos del mar. También prueba el pescado frito fresco con tostones y ensalada en tu posada. Los dulces criollos del pueblo son espectaculares.
PARA LLEVAR:
Chichiriviche es el paraíso de los buceadores, así que por lo menos lleva una máscara para ver la fauna del lugar. Si tienes aletas, mucho mejor. Lleva mucho protector solar, toallas de playa, sombrero y lentes de sol. Hidrátate frecuentemente. No olvides un buen libro como “Climas”, de André Maurois, para que disfrutes las plácidas tardes cerca de la playa.
LA RUTA:
Tomas la autopista Caracas-La Guaira y sales como si fueras al aeropuerto de Maiquetía. Luego sigues la vía hacia Catia La Mar, pasas el Club Mamo, sigues hacia la planta de electricidad de Tacoa y desde allí sigues bordeando el mar con una vista preciosa hasta llegar al club Oricao. Continúas por esa carretera hasta llegar a Chichiriviche. Tardas una hora desde Maiquetía.
PARA PERNOCTAR:
Una buena opción es la posada El Montero, (0212) 311.17.51, www.elmontero.com, con una piscina sabrosa, un buen restaurante y sus cómodos cuartos. La posada La Quilla, (0212) 312.12.31, está decorada con palmeras y peces, lo cual le da una alegría única. Otra buena opción para los buceadores es la posada La Playa, (0212) 258.33.14, muy bien ubicada a 40 mts de la playa.
martes, 20 de mayo de 2014
Santa María del Orinoco y la liberación de tortuguillos.
Tenía ya meses sin ir al estado Apure, cuando un muy buen amigo que vive en Calabozo me invitó a su pueblo natal, para observar la liberación de tortuguillos que se hace regularmente desde hace años, en una playa del río Orinoco.
Emocionado atendí a la invitación y nos dispusimos a ir con Alberto Blanco, editor de la revista Río Verde, a vivir una de las mejores experiencias que he tenido.
Santa María del Orinoco es un caserío interesantísimo, en el estado Apure, a orillas del soberbio río que le da su nombre. Llegamos guiados por los muy amables miembros de la familia Delgado: Néstor y Berni, quienes acompañados por el muy llanero Vidal nos dirigieron por el camino entre Puerto Páez y nuestro destino.
El trayecto comenzó en un terraplén cerca de Puerto Páez, y siguió por esas trochas bellas e indescifrables de la sabana apureña, en medio de un paisaje espectacular. Nuestros guías nos comentaban que esas tierras fueron una vez parte del hato La Tigra, donde el papá de los Delgado trabajó durante más de cincuenta años como encargado del propietario, un embajador de apellido Herrera Velutini. A un lado del camino descansaban varias colinas de rocas impresionantes, que parecían formar parte del macizo guayanés. Más allá las galeras del Cinaruco se veían imponentes cortando la sabana, y al fondo observábamos la serranía del Parguaza, del otro lado del Orinoco. Vidal nos contó que en una de esas rocas enormes había una cueva con pinturas rupestres de animalitos. También nos refirió que en el tope de otra de esas enormes rocas se veían luces de noche, probablemente porque había un tesoro enterrado allí hace muchos años.
Aproximándonos a nuestro destino se acabó la sabana, para dar paso a una espesa vegetación que anunciaba la cercanía al río Orinoco.
Después de escuchar los mejores cuentos llaneros que salían de la boca de Vidal, y de cenar comida típica de la zona, dormimos arrullados por el río, mientras aparecía una luna enorme que salía de las serranías cercanas a Los Pijiguaos.
Temprano en la mañana fuimos a ver lo que esperábamos tanto. Caminando entre nostálgicas tumbas de los parientes a orillas del río, árboles gigantes poblados de araguatos y escuelas que vivieron tiempos mejores, llegamos al refugio de fauna silvestre de la tortuga Arrau. Había un complejo con unas especies de cabañas muy bien dispuestas, que tenían en el patio trasero varios tanques australianos llenos de agua y tortuguillos. Desde hace muchas décadas el Ministerio del Ambiente asegura aquí la conservación de la tortuga Arrau, y ha liberado miles de estos bellos animalitos en la zona.
Gracias a los amables funcionarios nos embarcamos en un bongo con decenas de niños de las escuelas cercanas, rumbo a un banco de arena en medio del Orinoco. Allí había un toldo y espacios cercados en la orilla con 20.000 tortuguillos a ser liberados, además de 140 de grandes tortugas que aseguran la reproducción.
El acto de liberación fue hermoso porque los niños fueron los encargados de tomar a los tortuguillos y liberarlos en la playa, para que nadaran hacia las aguas que serán sus hogares. La naturaleza sabia hace que estas tortugas vuelvan en su adultez a estas mismas playas algún día, cuando les toque desovar para reproducirse.
Santa María del Orinoco me pareció un lugar mágico por la gentileza de sus pobladores, por el maravilloso paisaje y por ser el punto donde todos los años liberan miles de tortugas la río.
COMO LLEGAR:
Tomas la vía San Fernando de Apure – Biruaca – San Juan de Payara – Puerto Páez, atravesando unos de los paisajes más bellos de Venezuela: Los ríos Arauca, Capanaparo y Cinaruco, además de médanos preciosos y sabanas infinitas.
DONDE ALOJARTE:
Nosotros nos alojamos en la casa de la familia Delgado, y colgamos nuestras hamacas en el mejor hotel del mundo: Debajo de un árbol al borde del Orinoco.
DONDE COMER:
Comimos rico en casa de nuestros anfitriones y en el módulo. Queso fresco llanero hecho en casa, carne en vara deliciosa, casabe y yuca.
NO OLVIDES:
Llevarte un buen libro como Vivir para contarlo, del genial Gabriel García Márquez, para que entiendas porqué el realismo mágico se encuentra también en las riberas del Orinoco.
Escucha Los Viajes de Montenegro todos los sábados a las 9:00am por la nueva Mágica 99.1 FM.
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